Distraerte o concentrarte. ¿Qué prefieres?


La mente distraída es una mente que divaga, que da demasiadas vueltas en todas las direcciones, una mente que está fuera de control, a la que le atrae cualquier sonido, cualquier sensación corporal, cualquier pensamiento. El enemigo de la concentración son las distracciones. Y así está nuestra mente normalmente: la estiramos de acá para allá en todas las direcciones y no nos damos cuenta de lo distraída que es hasta que nos sentamos para practicar realmente la concentración. 


Dejarnos llevar por las distracciones es un mal hábito muy arraigado. En realidad, lo que hacemos es mejorar nuestras distracciones a lo largo de la vida. Nos dejamos perder con actividades que no tienen sentido: vemos la tele sin ningún propósito, navegamos en internet, nos twiteamos compulsivamente... Nos quedamos aturdidos y nunca disfrutamos de verdadera paz. Tenemos sobredosis de información, una enorme cantidad de material "distractor" que en realidad y en gran parte no nos proporciona ningún beneficio. Claro que hace falta cierta información para el trabajo y para llevar la vida cotidiana, pero lo que necesitamos es sabiduría pura, lo que necesitamos es practicar el Dharma, no un sinfín de informaciones que nos atrapan en el sistema de nuestra mente. Hábitos, memorias, pensamientos, con los que nos dejamos ir y de este modo lo que hacemos es fortalecer nuestras distracciones. Nos perdemos pensando en los buenos tiempos del pasado, en los malos tiempos del pasado. Siempre estamos volviendo a esas memorias de cosas que en realidad ya se han ido, que ya no existen.


Lo que verdaderamente necesitamos es sabiduría para saber cómo liberarnos de los problemas y sufrimientos, pero sin concentración no podemos desarrollar sabiduría real. Es necesario poder mezclar nuestra sabiduría intelectual que surge de la escucha y de la contemplación con la concentración para ir más allá, para destruir las apariencias falsas, las apariencias ilusorias de nuestra ignorancia, de nuestra confusión. Necesitamos generar una concentración profunda, convergente. Gueshe-la dice que la sabiduría es como una espada y la concentración es como un brazo fuerte. Sin el brazo fuerte de la concentración, la espada de la sabiduría no puede cortar la raíz de la ignorancia. Es necesario el brazo fuerte que pueda dirigir la espada directamente, para darle en el punto preciso y cortar la raíz de nuestro sufrimiento. De igual modo, podemos utilizar la sabiduría para mejorar la concentración. De esta manera, una y otra se refuerzan, se alimentan y las utilizamos cuando nos sentamos para enfocar la mente de forma convergente. 

La concentración mantiene la mente absorta, libre de distracciones, y de este modo nos adiestramos en los cuatro pasos de buscar, encontrar, sostener y mantener sin olvidar el objeto de meditación. Con concentración podemos conseguir lo que deseemos, pero sin ella nuestra mente carece de libertad porque estará dominada por el odio, el deseo incontrolado o apego y las demás perturbaciones mentales. La persona que posee una concentración virtuosa y firme puede controlar su mente y lograr que le obedezca, como un caballo bien domado cumple la voluntad de su jinete. Si evitamos y eliminamos las distracciones de nuestra mente, de forma fácil lograremos esta convergencia y la concentración adquirirá un gran poder, un gran gozo. Entonces disfrutaremos.


Por ejemplo, podemos utilizar la sabiduría de la impermanencia para recordar que todo se está transformando en cada momento. "Todo en mi vida, todo con lo que me distraigo se está yendo en cada momento. Este pensamiento dura un instante." A veces podemos tener una sensación, nos pica aquí... nos duele allá... y ya nos distraemos, pero si lo contemplamos con la sabiduría de la impermanencia nos daremos cuenta que en realidad esa sensación se va, se va, a cada momento se va... en realidad esa sensación ya se ha ido. No dejes que te distraiga, que dirija tu mente a otro lugar que no sea a tu concentración concentración convergente. Al principio hay que cortar constantemente. 

Así que nos sentamos, dejamos que nuestra mente se aposente, en vez de irnos hacia todo aquello que nos llega de los oídos, que parece como si lo necesitáramos... ¡Ah, ese sonido del aire entre los árboles! ¡ah, esa conversación!... a ver ¿qué dicen?, ¿qué dicen? Es importante que me entere, ¡quizás están hablando sobre mí! :-) Así nos distraemos de una cosa a otra y no tenemos ningún control sobre nuestra mente. Continuamente le damos vida al chismorreo mental que luego no podemos parar, que nos lleva de una cosa a otra. Pero lo que tenemos que hacer es cortar, separar nuestra mente de estas conversaciones sin sentido y darnos cuenta de que en realidad no hay nada a lo que aferrarse. 
Tenemos que dejar de apegarnos a estas sensaciones, ya sean buenas o malas. Da igual. No permitas que se queden, déjalas que se vayan como burbujas en el océano, deja que se rompan. Es muy bello el poder aprender a sentarse así, con esa sabiduría y liberar la mente de todo ese movimiento constante, de esas molestias ininterrumpidas. 

Entonces sentimos que nuestra mente se va aposentando en el corazón. Al principio se trata de soltar, soltar, soltar... Soltar las memorias, soltar los pensamientos del futuro, las imágenes que van y vienen... soltamos, soltamos y la mente de forma muy cómoda se va relajando y concentrando en la meditación. Es como si estuviéramos cayendo en un océano muy profundo, y en vez de aferrarnos a las burbujas que suben, nos permitimos ir cada vez más a dentro, a la quietud de nuestra mente. Cada vez que aparezca algo a la mente, lo dejamos marchar como burbujas que se rompen y permitimos que la mente se aposente en ese profundo mar en calma.Y entonces, las distracciones de forma natural desaparecerán y así cada vez estaremos más absortos, la energía será más profunda, estaremos más en calma, más en silencio y al final habremos ido más allá.

Hemos encontrado la quietud interior, hemos entrado en una zona inmensa de gran paz, de gran gozo, de gran poder.  

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RETO 21 DÍAS DE MEDITACIÓN: ALCANZA EL 1ER NIVEL DE CONCENTRACIÓN. 
Barcelona, 7 al 28 octubre.


¿En qué consiste el reto?
Aprender a meditar e incluir la paz interior en nuestra vida diaria. Familiarizarnos con actitudes que nos llenen de paz interior y entusiasmo, que nos embellezcan con buenas cualidades y nos conviertan en mejores personas.
Cómo conseguirlo
Hemos diseñado un programa completo y variado, para que aprendas desde cero o para que mejores la calidad de tu práctica de meditación, específicamente de tu concentración y tu retentiva mental –mindfulness–. Podrás aprender el arte de mantener una mente feliz, la técnica de la meditación en cinco pasos y adquirir no solo una comprensión teórica sino una experiencia práctica.
meditarabcn.org

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