VIAJEROS ESPIRITUALES - II

¿HABLAMOS DE LA MUERTE?

Querid@ amig@: espero que al leer este título no me hagas CLIK y me hagas desaparecer. Dame unos minutos para que intente explicarte que este tema de la muerte tiene aspectos positivos si nos hemos preparado para su llegada. Todos sabemos que vamos a morir, no lo podemos ocultar, ocurre cada día a nuestro alrededor. Es la vida misma que se acaba. Entonces ¿por qué no lo aceptamos y hablamos de ello con naturalidad?
Algunas personas dicen que los budistas somos unos pesimistas y deprimentes porque meditamos en la muerte y el sufrimiento. Si nos conoces, sabrás que no es así. Somos alegres, sonreímos a la gente desde el corazón, no estamos deprimidos ¿por qué? Porque meditar en la muerte nos hace valorar la vida, aprovecharla al máximo para superar la muerte, trascenderla y alcanzar la liberación, el Nirvana, “el estado más allá del dolor”. Esto da plenitud a nuestra vida momento a momento. Yo diría que los que se deprimen son los que no meditan en la muerte.
La sabiduría que comprende qué es la muerte, no le tiene miedo, incluso los practicantes de Dharma vemos en ella la puerta de escape de una vida impura y la entrada a una tierra pura. La hora de la muerte es de vital importancia y, si nos hemos preparado, podemos hacer como Lama Tsongkhapa, que se iluminó en el momento de morir. Esta experiencia produce un gozo extraordinario. No hay lugar para el miedo ni el dolor.

En las escrituras se dan muchos ejemplos de lo que es la muerte, a mi me emociona uno, que quiero compartir contigo: “la muerte es como un niño que se ha perdido y regresa a la casa de sus padres”. Para una persona que se ha preparado, tiene fe en su Guía Espiritual, en Buda o en otro Ser Sagrado, morir es ponerse en sus manos, para que nos cuide y nos guíe, como el niño que regresa al cariño y la protección de sus padres.

Si quieres saber TODO sobre la muerte, lo encontrarás en las enseñanzas de Buda, son explicaciones científicas que, actualmente, ya están estudiando especialistas occidentales, como en la universidad de Yale, EEUU. Sin que tengas que ir tan lejos, este sábado en el centro de C/ Girona 102 hay un curso dedicado a la muerte, para que preguntes sobre lo que quieras saber, cómo son los signos o síntomas de la muerte, qué camino recorre la mente desde que la persona deja de respirar, cómo y cuándo abandona el cuerpo, hacia dónde se dirige... ¿puede o no elegir su destino? ¿Cómo nos preparamos para morir en paz?...

Para los practicantes espirituales la meditación en la muerte les ayuda a mantener una práctica pura. Meditar en la muerte no significa imaginar que nos estamos muriendo, con los dolores de una enfermedad..., y la familia alrededor de la cama sin poder evitar nuestro fallecimiento. No, esto no sirve más que para entristecernos y ponernos a llorar de impotencia. Nuestra meditación en la muerte es observar la verdad, que todos sabemos “Puedo morir hoy, quizá muera hoy”. Este pensamiento surge de la sabiduría y nos hace vivir dando prioridad a las cosas que de verdad son importantes: dejar de aferrarnos a lo mundano, a las cosas que tendremos que dejar atrás, y preparar la mente, como el que prepara la maleta para irse de vacaciones. En la maleta de nuestra mente ponemos toda la sabiduría de 
Dharma y compasión que hemos adquirido en vida. Es lo único que podemos llevarnos y que será de gran utilidad para la próxima vida.

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