LA MEDICINA DEL DHARMA




Cuando estamos enfermos acudimos al médico, le explicamos lo que nos pasa y, de acuerdo a los síntomas que tenemos, el doctor diagnostica nuestra dolencia y nos receta una medicina adecuada para que la tomemos y nos curemos. Esto es normal, cuidamos nuestro cuerpo y, en cuanto notamos que nos pasa algo, enseguida acudimos a la consulta para que el médico nos ayude a  recuperar la salud.

Con nuestra mente deberíamos hacer lo mismo, pero no lo hacemos. la tenemos totalmente descuidada y sufrimos muchas dolencias emocionales que podrían sanarse devolviéndonos la paz y la alegría que nos hacen perder. Además, a menudo estas emociones conflictivas acaban produciendo enfermedades físicas. Si buscamos la sanación de nuestra mente, no encontraremos mejor médico que Buda Shakyamuni porque solo él ha hecho un diagnóstico claro y preciso de las enfermedades de la mente, mucho más sutiles y escondidas de lo que conocemos en general  por enfermedades mentales. Buda va más allá del conocimiento médico que posee la humanidad, tratando las dolencias de la mente en un plano espiritual, al que todavía no ha llegado la ciencia moderna. 


Cuando Buda dijo, en su primer discurso, Las Cuatro Nobles Verdades: "Conoce el sufrimiento", no se refería a ninguna patología, física o mental conocida por el hombre y que puede padecer a lo largo de su vida. Porque, tomada al pié de la letra, esta primera Verdad, resultaría un poco simple, ya que todo el mundo sabe qué le duele y conoce las cosas que le hacen sufrir. Buda quiere que comprendamos que el sufrimiento es algo más profundo que un simple dolor y que impregna toda nuestra existencia. Se refería a que debemos conocer los sufrimientos de las vidas futuras.

¿Qué es este sufrimiento? Tener un cuerpo y una mente impuros como los que tenemos, tan vulnerables al dolor, que enferman, envejecen y mueren para volver a renacer, enfermar, envejecer y morir una y otra vez. Es la rueda de la existencia; vivir en mundos impuros, como el nuestro; en los que la felicidad y el placer que podamos experimentar en estas condiciones, siempre nos dejan insatisfechos o frustrados.

Buda, como buen médico que es, diagnosticó el origen de nuestro sufrimiento: unas actitudes mentales equivocadas, llamadas perturbaciones mentales, engaños o los tres venenos: el odio, el apego y la ignorancia del aferramiento. Y para que disfrutemos de felicidad pura y eterna, nos aconsejó: "Abandona los orígenes del sufrimiento". Al tener un conocimiento completo de nuestras dolencias, nos recetó la medicina, el Dharma, que significa "aquello que protege la mente del dolor". Primero, para curarnos, nos recomendó identificar estas perturbaciones mentales, luego reducirlas paulatinamente aplicando la medicina del Dharma para, al final, erradicarlas por completo con la medicina suprema: la sabiduría que realiza la vacuidad. Nos enseñó lo que había qué practicar y cómo hacerlo, dándonos así una medicina filosófica completa, para la sanación mental.


¿Cuáles son los Dharmas-medicinas que se oponen a los engaños? Buda explicó 84 mil métodos, pero podemos resumirlos en 21 meditaciones que nos llevan gradualmente desde la enfermedad de la ignorancia hasta la curación completa del estado de la budeidad. Cada engaño tiene su antídoto que lo cura. Del mismo modo que te puedes tomar una aspirina cuando tienes dolor de cabeza, si te ves aquejado por síntomas de odio, toma la medicina del amor; que te estás enfadando, aplica la paciencia; ¿tienes apego o deseos insaciables? medita en la renuncia; que eres orgulloso, intenta ser humilde; contra el egoísmo, sé altruista, desinteresado; contra la ignorancia, sabiduría, etc... sabemos estos remedios, pero si no tomamos la medicina no nos curaremos nunca, seguiremos enfermos.


¿Cómo vamos haciendo el tratamiento de la sanación espiritual? Escuchando las enseñanzas, contemplándolas y meditando en ellas. En este proceso fundamental necesitamos la ayuda de los amigos espirituales, que actúan como las enfermeras y nos dan buen ejemplo, buenos consejos, nos dicen cómo debemos tomar la medicina del Dharma, recorren el camino con nosotros. Así vamos mejorando y ganando paz interior y, casi sin darnos cuenta porque disfrutamos esta recuperación, sanamos nuestra mente y el cuerpo. La persona que ha erradicado las perturbaciones mentales y sus impresiones de la mente, se convierte en un Buda Sanador, el Buda de la Medicina. Tú también puedes lograrlo, empieza por recibir la iniciación de bendiciones, la curación es más rápida.   

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