3 prácticas que llenarán tu vida de sentido
Llegó el 6 de diciembre
y nos fuimos para el sur, a Málaga, para celebrar con la Sangha de
España la fortuna de que el Dharma haya aparecido en nuestra vida.
Aunque a algunos nos sorprendió el frío que hace en Alhaurín
(donde se encuentra el KMC España) y nos pilló con poco abrigo -
¡¿No decían que en Málaga estaban aún en la playa?!- la mente al
llegar allí se vuelve feliz y se transforma en paciencia, alegría y
calidez hacia los demás.
Las condiciones externas
pusieron a prueba las realizaciones de los practicantes Kadampa que
allí estábamos, y por un incidente eléctrico terminamos haciendo
la sesión de introducción a la luz de las velas. El maestro Kelsang
Sherab nos hizo una presentación maravillosa, y el ambiente, sin luz
y con la unión de la Sangha se volvió íntimo, acogedor… ¡mágico!
El curso con nuestra
directora nacional Guen Chokga nos llegó al corazón. Y nunca mejor
dicho porque, desde entonces, cada uno de nosotros llevamos a Guru
Yhe Tsongkhapa en él. Para siempre, para ayudarnos. Solo necesitamos
recordarlo.
Yhe Tsongkhapa fue una
manifestación del Buda de la Sabiduría, Manyhushri, gran erudito y
maestro del S. XIV, que demostró que las personas no necesitan una
demostración de poderes sobrenaturales o clarividencias logradas con
el entrenamiento de la mente y el desarrollo del potencial interno
mediante la concentración y la meditación. Las personas necesitaban
entonces, y lo necesitan también ahora, un ejemplo de disciplina
moral. Y así fue su modo de vida, mientras que con enorme bondad
transmitió de manera clara y sin contradicción el camino completo
para guiar a todos los seres hacia el estado de la liberación
permanente del sufrimiento y la iluminación.
En el libro “Gema del
Corazón” encontramos:
“Yhe Tsongkhapa
mostró con su ejemplo perfecto cómo establecer la fundación del
camino espiritual, y cómo recorrerlo y completarlo. Primero estudió
por completo el Dharma del Sutra y el Tantra confiando con sinceridad
en sus Guías Espirituales; luego puso en práctica todo su
conocimiento y demostró cómo alcanzar todas las realizaciones
espirituales, desde la manera correcta de confiar en el Guía
Espiritual hasta la Unión de No Más Aprendizaje o estado de
Budeidad”.
Lamrim, Loyong y
Mahamudra, “el Dharma perfecto”, todo ello es ahora accesible
para nosotros, incluso aquí en occidente, gracias a la generosidad
de Yhe Tsongkhapa y un linaje puro de maestros y guías espirituales,
como nuestro querido Gueshe Kelsang Gyatso.
Gracias a la ceremonia de
iniciación su mente se fundió con la nuestra, en el chakra del
corazón, y ahí lo cerramos para guardarlo por siempre y con cariño
recitando el poderoso mantra cien veces. ¡Un tornado de energía que
inundó el templo durante unos minutos!
Ahora, de vuelta a
nuestras actividades diarias, tenemos un compañero que va con
nosotros en todo momento y nos ayuda a transformar las apariencias en
nuestra mente de una manera positiva y enriquecedora. “Cuando
tengamos sensaciones agradables, se las dedicamos. Cuando tengamos
sensaciones desagradables, las transformamos y se las dedicamos. Y
cuando tengamos sensaciones neutras, recordamos la vacuidad y se lo
dedicamos también”, era el consejo de Guen Chokga para que nuestra
vida se llene de espiritualidad y sentido.





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