SER COMO UN ARCOIRIS
Todo el mundo que experimentamos depende de infinitas causas y condiciones que están en continuo cambio. Cuando estas causas y condiciones cesan, el efecto que producen cesa. Nuestro cuerpo también está creado por una red inmensa de causas y condiciones. Y como todo aquello que nace debe morir. Esta es nuestra naturaleza. La muerte es una manifestación de la impermanencia de nuestro cuerpo, la desintegración final de nuestras células que ya no pueden mantener nuestra vida. Buda decía que la muerte es como una montaña enorme que se desploma en todas las direcciones. Nuestro cuerpo está cambiando continuamente. El envejecimiento es la desintegración de nuestro cuerpo a cada momento. Esto es la verdad. Es la naturaleza oculta que subyace bajo una cierta apariencia de solidez. Pero los engaños y cierta auto-complacencia nos hacen pensar que vamos a vivir para siempre.
La impermanencia con sabiduría es una visión muy bella que nos da libertad, pero cuando tenemos ignorancia esta verdad nos da pánico, ansiedad, frustración. La ignorancia solo quiere ignorar completamente y negar esta verdad, aunque sea innegable. Es una de las razones principales por las que estamos bastante locos, sin control sobre nuestra vida, nuestros sentimientos, nuestras emociones: fingimos vivir en un entorno totalmente estable, permanente, muy cómodo, donde nada cambia, donde seguimos siendo la misma persona y donde la vida va a continuar para siempre. Este sentido de la permanencia es profundamente engañoso y destruye completamente la oportunidad de descubrir la esencia de nuestra preciosa existencia humana. De esta manera desperdiciamos la vida. No nos damos cuenta que nuestra vida es como un arcoiris que surge en el cielo cuando se reúnen ciertas causas y condiciones, pero que luego cesa...
Pensamos que nuestra vida es algo sólido y permanente. Nos quedamos encerrados en una vida ordinaria, pura rutina que parece normal pero que en realidad está impregnada de fragilidad. Estamos atrapados en nuestro estado confuso, rígidos y encerrados, y así no podemos mejorar. Nos identificamos y nos aferrados a un ser permanente y no encontramos motivación para cambiar, ni siquiera creemos que podemos cambiar, que tenemos un potencial extraordinario de convertirnos en seres como arcoiris, seres de sabiduría muy bellos. Y cuando el cambio es obvio entonces es traumático para nosotros, porque nos quita todo aquello sobre lo que habíamos construido "el sentido de la vida". Con la ignorancia vemos el sentido de la vida en cosas muy superficiales a las que consideramos nuestra fuente de felicidad. Nuestra casa estable, amigos estables, familia aparentemente estable, trabajo estable... y en cuanto un cambio se hace evidente nos deja estupefactos, no podemos aceptarlo, no entraba dentro de nuestros planes. Todo aquello en lo que habíamos confiado resulta que eran cosas en las que no se podía confiar. Entonces nos hundimos en un ciclo oscuro de depresión. Esta incapacidad de utilizar la impermanencia con sabiduría nos afecta profundamente y afecta profundamente a nuestra sociedad.
Con sabiduría podemos transformar esta realidad en algo que sea liberador, en la solución a nuestros problemas, nuestra confusión y nuestro sufrimiento. Este es el poder de las enseñanzas bellas y mágicas de Buda: transformar aquello que nos causa sufrimiento en todo lo contrario, en algo liberador. Todo es nuevo a cada momento. ¿No es acaso increíble? Esto significa que a cada momento podemos cambiar, podemos mejorar, podemos encontrar experiencias nuevas, positivas. En vez de ver la impermanencia como algo oscuro lo podemos ver como una oportunidad profunda y maravillosa para cambiar. Negarla no hace que deje de existir porque es la naturaleza de la existencia. No solo nuestro cuerpo cambia momento a momento sino también nuestras sensaciones. También las sensaciones dependen de causas y condiciones: tanto las agradables como las desagradables. Un enfado, un dolor, no puede durar para siempre y parará mucho más rápido en cuanto recordemos esta sabiduría, en cuanto podamos aplicar esta sabiduría a esa sensación. Dejaremos de aferrarnos, de creer en esa apariencia como algo sólido y cesará.
La sabiduría nos libera del dolor, destruye esta mente que tanto se aferra y que de hecho es la que produce el dolor. Normalmente cuando hablamos de la impermanencia pensamos en las cosas buenas que se acaban, pero también las difíciles se acaban. Cualquier cosa que cause dolor al final cesará. Incluso si tenemos una enfermedad crónica, mortal, cesará cuando muramos. Para aquel que se ha preparado, la muerte es una oportunidad de liberación, una oportunidad para no volver a caer en este este ciclo de renacimientos contaminados otra vez, en este ciclo en el que la ignorancia nos tiene atrapados. Si aceptamos este cambio constante podemos aprender a fluir con la experiencia, fluir con la realidad. No podemos parar el tiempo. Siempre estamos intentando hacer malabarismos, estresados y luchando en todo momento para mantener todas esas cosas que de hecho son insostenibles. Es como si estuviéramos nadando contracorriente en el río enorme del tiempo e intentamos aferrarnos a cualquier cosa para que la corriente no nos arrastre. Nos pasamos toda la vida luchando contra aquello que es inevitable. Vamos a relajarnos y a ser felices aceptando. Lo que importa es que nos sintamos bien, que nos liberemos de todo este estrés. El estrés es como una autodestrucción emocional y física. Ya no nos aferramos a los buenos momentos pero los disfrutamos sin que el apego envenene esta experiencia.
Todo problema que aparezca en nuestra vida, si lo transformamos con la sabiduría, será una oportunidad para aprender de esa experiencia. La sabiduría va más allá del dolor, lo trasciende...
..................................
Iniciación de Avalokiteshvara, Buda de la compasión
Con guen Tharpa · 6-8 noviembre KMC cerca de Montserrat
Con enseñanzas de poua (transferencia de consciencia), una poderosa práctica espiritual con la que podremos beneficiar a los moribundos y difuntos, y prepararnos para que nuestra muerte sea una transición gozosa hacia una tierra pura de Buda.
Guen Kelsang Tharpa, es un discípulo cercano del venerable Gueshe Kelsang Gyatso y lleva más de 30 años impartiendo enseñanzas. Es un ejemplo vivo del modo de vida Kadampa y un maestro extraordinario.
Disfruta de los muchos beneficios de la meditación.
www.meditarabcn.org
La impermanencia con sabiduría es una visión muy bella que nos da libertad, pero cuando tenemos ignorancia esta verdad nos da pánico, ansiedad, frustración. La ignorancia solo quiere ignorar completamente y negar esta verdad, aunque sea innegable. Es una de las razones principales por las que estamos bastante locos, sin control sobre nuestra vida, nuestros sentimientos, nuestras emociones: fingimos vivir en un entorno totalmente estable, permanente, muy cómodo, donde nada cambia, donde seguimos siendo la misma persona y donde la vida va a continuar para siempre. Este sentido de la permanencia es profundamente engañoso y destruye completamente la oportunidad de descubrir la esencia de nuestra preciosa existencia humana. De esta manera desperdiciamos la vida. No nos damos cuenta que nuestra vida es como un arcoiris que surge en el cielo cuando se reúnen ciertas causas y condiciones, pero que luego cesa...
Pensamos que nuestra vida es algo sólido y permanente. Nos quedamos encerrados en una vida ordinaria, pura rutina que parece normal pero que en realidad está impregnada de fragilidad. Estamos atrapados en nuestro estado confuso, rígidos y encerrados, y así no podemos mejorar. Nos identificamos y nos aferrados a un ser permanente y no encontramos motivación para cambiar, ni siquiera creemos que podemos cambiar, que tenemos un potencial extraordinario de convertirnos en seres como arcoiris, seres de sabiduría muy bellos. Y cuando el cambio es obvio entonces es traumático para nosotros, porque nos quita todo aquello sobre lo que habíamos construido "el sentido de la vida". Con la ignorancia vemos el sentido de la vida en cosas muy superficiales a las que consideramos nuestra fuente de felicidad. Nuestra casa estable, amigos estables, familia aparentemente estable, trabajo estable... y en cuanto un cambio se hace evidente nos deja estupefactos, no podemos aceptarlo, no entraba dentro de nuestros planes. Todo aquello en lo que habíamos confiado resulta que eran cosas en las que no se podía confiar. Entonces nos hundimos en un ciclo oscuro de depresión. Esta incapacidad de utilizar la impermanencia con sabiduría nos afecta profundamente y afecta profundamente a nuestra sociedad.
Con sabiduría podemos transformar esta realidad en algo que sea liberador, en la solución a nuestros problemas, nuestra confusión y nuestro sufrimiento. Este es el poder de las enseñanzas bellas y mágicas de Buda: transformar aquello que nos causa sufrimiento en todo lo contrario, en algo liberador. Todo es nuevo a cada momento. ¿No es acaso increíble? Esto significa que a cada momento podemos cambiar, podemos mejorar, podemos encontrar experiencias nuevas, positivas. En vez de ver la impermanencia como algo oscuro lo podemos ver como una oportunidad profunda y maravillosa para cambiar. Negarla no hace que deje de existir porque es la naturaleza de la existencia. No solo nuestro cuerpo cambia momento a momento sino también nuestras sensaciones. También las sensaciones dependen de causas y condiciones: tanto las agradables como las desagradables. Un enfado, un dolor, no puede durar para siempre y parará mucho más rápido en cuanto recordemos esta sabiduría, en cuanto podamos aplicar esta sabiduría a esa sensación. Dejaremos de aferrarnos, de creer en esa apariencia como algo sólido y cesará.
La sabiduría nos libera del dolor, destruye esta mente que tanto se aferra y que de hecho es la que produce el dolor. Normalmente cuando hablamos de la impermanencia pensamos en las cosas buenas que se acaban, pero también las difíciles se acaban. Cualquier cosa que cause dolor al final cesará. Incluso si tenemos una enfermedad crónica, mortal, cesará cuando muramos. Para aquel que se ha preparado, la muerte es una oportunidad de liberación, una oportunidad para no volver a caer en este este ciclo de renacimientos contaminados otra vez, en este ciclo en el que la ignorancia nos tiene atrapados. Si aceptamos este cambio constante podemos aprender a fluir con la experiencia, fluir con la realidad. No podemos parar el tiempo. Siempre estamos intentando hacer malabarismos, estresados y luchando en todo momento para mantener todas esas cosas que de hecho son insostenibles. Es como si estuviéramos nadando contracorriente en el río enorme del tiempo e intentamos aferrarnos a cualquier cosa para que la corriente no nos arrastre. Nos pasamos toda la vida luchando contra aquello que es inevitable. Vamos a relajarnos y a ser felices aceptando. Lo que importa es que nos sintamos bien, que nos liberemos de todo este estrés. El estrés es como una autodestrucción emocional y física. Ya no nos aferramos a los buenos momentos pero los disfrutamos sin que el apego envenene esta experiencia.
Todo problema que aparezca en nuestra vida, si lo transformamos con la sabiduría, será una oportunidad para aprender de esa experiencia. La sabiduría va más allá del dolor, lo trasciende...
..................................
Iniciación de Avalokiteshvara, Buda de la compasión
Con guen Tharpa · 6-8 noviembre KMC cerca de Montserrat
Con enseñanzas de poua (transferencia de consciencia), una poderosa práctica espiritual con la que podremos beneficiar a los moribundos y difuntos, y prepararnos para que nuestra muerte sea una transición gozosa hacia una tierra pura de Buda.
Guen Kelsang Tharpa, es un discípulo cercano del venerable Gueshe Kelsang Gyatso y lleva más de 30 años impartiendo enseñanzas. Es un ejemplo vivo del modo de vida Kadampa y un maestro extraordinario.
Disfruta de los muchos beneficios de la meditación.
www.meditarabcn.org







Comentarios
Publicar un comentario