SABIDURÍA: ESCUCHAR, CONTEMPLAR, MEDITAR
A menudo somos esclavos de mentes engañosas que nos mantienen atrapados en un sentido constante de fracaso, ansiando continuamente objetivos y deseos que no logramos alcanzar. Luego, para huir de esta insatisfacción, para poder escapar de este dolor, del dolor que surge de no satisfacer nuestras expectativas, nos volcamos y refugiamos en fuentes externas de estímulos. Esto en realidad no nos quita el sufrimiento sino que complica nuestra vida todavía más. Nos metemos en un ciclo de adicciones: sustancias, comportamientos obsesivos, compras, comunicación, relaciones... Es necesaria una aceptación profunda de nuestra vulnerabilidad y un deseo profundo de sanar. Necesitamos adquirir sabiduría.
¿Qué es la sabiduría?
La sabiduría es una mente inteligente y virtuosa cuya función es eliminar las dudas y la confusión, y permitirnos entender cosas profundas y muy significativas, cosas que de hecho eliminarán las fuentes del sufrimiento de nuestra vida. Es, por tanto, el antídoto de nuestro sufrimiento. La sabiduría tiene la capacidad de eliminar todo nuestro sufrimiento. Todo. Cualquier experiencia de sufrimiento puede cesar para siempre con la sabiduría.
La sabiduría puede clasificarse en tres. La sabiduría que surge de la escucha, la que surge de la contemplación y la sabiduría que surge de la meditación.
La sabiduría que surge de la escucha depende que escuchar o leer de una manera especial enseñanzas que posean sabiduría. ¿Cómo escuchamos? ¿Cómo podemos escuchar de manera especial, para que nuestra mente se llene de sabiduría que nos llegue al corazón, y que establezca una transformación profunda y real en nuestra vida?
Buda nos da tres herramientas para verificar que nuestra escucha sea correcta. Para ello utiliza la analogía de un recipiente en el que deseas verter un néctar precioso. Al escuchar, nosotros somos como un recipiente sobre el que se vierte el néctar de la sabiduría. Siguiendo esta analogía, hay tes defectos que podría tener este recipiente, tres defectos que debemos evitar al escuhar:
1. Ser como una vasija boca abajo. Una vasija boca abajo ha perdido totalmente su función. No tiene sentido. No funciona. Si nuestra mente está cerrada, no es receptiva, seremos como esta vasija boca abajo. Por eso es importante que nuestra mente esté atenta, presente, sin distracciones.
2. Ser como una vasija sucia. Cuando una vasija está sucia contamina aquello que viertes en ella. ¿A qué se refiere esta analogía? Se refiere a nuestra motivación. Por ejemplo, si escuchamos solo para comprobar que ya lo sabíamos todo. Es importante que seamos humildes, que soltemos el orgullo y sintamos profundamente la necesidad de más sabiduría. Queremos profundizar. En realidad, nunca podemos escuchar las mismas enseñanzas porque siempre somos diferentes. Si escuchamos la misma enseñanza, la segunda vez adquiriremos una experiencia más profunda porque llevamos la base de la comprensión que adquirimos en la primera vez. Deberíamos sentir que las enseñanzas que poseen sabiduría siempre son preciosas. Deberíamos sentir una necesidad de aprender como la de un niño que quiere entender de qué va su vida, de qué va todo esto que está percibiendo.
Para ser una vasija limpia debemos sentir que necesitamos curarnos de nuestra enfermedad verdadera: la falta de sabiduría. Todos tenemos de vez en cuando algún problema físico, pero nuestra ignorancia, confusión, frustración, apego, obsesiones, envidia, orgullo... una lista enorme de mentes que están envenenando nuestra vida, que obstruyen nuestro potencial de experimentar paz verdadera, felicidad verdadera... Esa es nuestra verdadera enfermedad. Si la vida nos perturba continuamente no es culpa de la vida. El problema son nuestros pensamientos que hacen que nos resulte imposible disfrutar de la vida. El problema no está ahí fuera, está en nuestro propio corazón. Estos engaños hacen que sea imposible sentir amor hacia todos los seres, que encontremos la libertad del sufrimiento. Necesitamos la sabiduría para eliminar estos pensamientos engañosos. Con la sabiduría podremos eliminarlos totalmente.
Las enseñanzas de Buda son una presentación totalmente científica sobre la causa y el efecto del sufrimiento.
Buda reveló que nuestra vida está impregnada de sufrimiento y que la fuente verdadera de todo este sufrimiento son nuestros engaños. Por ejemplo, cuando nuestra mente está llena de enfado todo se vuelve incómodo, el mundo que percibimos nos desafía. No es culpa del mundo.Es nuestro enfado que está creando esta visión paranoica, que crea enemigos por todas partes. Nuestros engaños proyectan una realidad distorsionada.

3. Ser como una vasija agrietada. ¿Cuál es la falta de esta vasija? Que no retiene lo que se vierte en su interior. Quizás tenemos una mente receptiva, humilde y una buena motivación, pero se nos olvida lo que hemos apendido. Necesitamos recordar, guardar la sabiduría, usar nuestra memoria. Es fácil olvidar la sabiduría y no aplicarla en nuestra vida.
Así que cada vez que escuchemos enseñanzas, que leamos libros de Dharma podemos comprobar cómo está nuestra mente. ¿Está presente, enfocada? ¿Mi actitud es buena, es humilde? ¿Tengo un anhelo profundo de sanar, de adquirir sabiduría? Reconocemos cada palabra como sabiduría de Buda que nos está hablando, sanadora. Paramos y reflexionamos, intentamos llevar al corazón la esencia de lo que acabamos de leer. Cada vez que tenemos un sentimiento especial paramos y lo retenemos.
Luego es necesario convertir esta sabiduría surgida de la escucha en sabiduría que surge de la contemplación. Esto implica aplicarla a la experiencia de la vida. Nos preguntamos: ¿Es cierto? ¿Tiene sentido? ¿Lo puedo aplicar? ¿Concuerda con las experiencias que he tenido en mi vida? Buda nos dice que tenemos que contrastar las enseñanzas con nuestra vida, con nuestras experiencias. Tenemos que analizarlo, comprobar que es totalmente lógico.
No podemos generar la sabiduría que surge de la contemplación si primero no hemos escuchado. La sabiduría nos muestra verdades ocultas, algo que no vemos con los ojos ordinarios, que no podemos experimentar con una mente ordinaria.
Con la contemplación, podemos encontrar el objeto con el que generar la sabiduría que surge de la meditación, el objeto con el que debemos mezclar nuestra mente para sostener esta experiencia de sabiduría. La sabiduría de la contemplación es conceptual, viene de nuestro intelecto pero no basta para eliminar los engaños profundos. Es una medicina temporal. Al meditar y enfocarnos de manera convergente adquirimos una experiencia más profunda, nos sumergimos en la sabiduría y la llevamos a nuestro corazón, donde sí tendrá el poder de transformar nuestra vida.
Gracias por intentar mejorarte como persona. Gracias por meditar.
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Centro de meditación kadampa de Barcelona
www.meditarabcn.org
¿Qué es la sabiduría?
La sabiduría es una mente inteligente y virtuosa cuya función es eliminar las dudas y la confusión, y permitirnos entender cosas profundas y muy significativas, cosas que de hecho eliminarán las fuentes del sufrimiento de nuestra vida. Es, por tanto, el antídoto de nuestro sufrimiento. La sabiduría tiene la capacidad de eliminar todo nuestro sufrimiento. Todo. Cualquier experiencia de sufrimiento puede cesar para siempre con la sabiduría.
La sabiduría puede clasificarse en tres. La sabiduría que surge de la escucha, la que surge de la contemplación y la sabiduría que surge de la meditación.
La sabiduría que surge de la escucha depende que escuchar o leer de una manera especial enseñanzas que posean sabiduría. ¿Cómo escuchamos? ¿Cómo podemos escuchar de manera especial, para que nuestra mente se llene de sabiduría que nos llegue al corazón, y que establezca una transformación profunda y real en nuestra vida?
Buda nos da tres herramientas para verificar que nuestra escucha sea correcta. Para ello utiliza la analogía de un recipiente en el que deseas verter un néctar precioso. Al escuchar, nosotros somos como un recipiente sobre el que se vierte el néctar de la sabiduría. Siguiendo esta analogía, hay tes defectos que podría tener este recipiente, tres defectos que debemos evitar al escuhar:
1. Ser como una vasija boca abajo. Una vasija boca abajo ha perdido totalmente su función. No tiene sentido. No funciona. Si nuestra mente está cerrada, no es receptiva, seremos como esta vasija boca abajo. Por eso es importante que nuestra mente esté atenta, presente, sin distracciones.
2. Ser como una vasija sucia. Cuando una vasija está sucia contamina aquello que viertes en ella. ¿A qué se refiere esta analogía? Se refiere a nuestra motivación. Por ejemplo, si escuchamos solo para comprobar que ya lo sabíamos todo. Es importante que seamos humildes, que soltemos el orgullo y sintamos profundamente la necesidad de más sabiduría. Queremos profundizar. En realidad, nunca podemos escuchar las mismas enseñanzas porque siempre somos diferentes. Si escuchamos la misma enseñanza, la segunda vez adquiriremos una experiencia más profunda porque llevamos la base de la comprensión que adquirimos en la primera vez. Deberíamos sentir que las enseñanzas que poseen sabiduría siempre son preciosas. Deberíamos sentir una necesidad de aprender como la de un niño que quiere entender de qué va su vida, de qué va todo esto que está percibiendo.
Para ser una vasija limpia debemos sentir que necesitamos curarnos de nuestra enfermedad verdadera: la falta de sabiduría. Todos tenemos de vez en cuando algún problema físico, pero nuestra ignorancia, confusión, frustración, apego, obsesiones, envidia, orgullo... una lista enorme de mentes que están envenenando nuestra vida, que obstruyen nuestro potencial de experimentar paz verdadera, felicidad verdadera... Esa es nuestra verdadera enfermedad. Si la vida nos perturba continuamente no es culpa de la vida. El problema son nuestros pensamientos que hacen que nos resulte imposible disfrutar de la vida. El problema no está ahí fuera, está en nuestro propio corazón. Estos engaños hacen que sea imposible sentir amor hacia todos los seres, que encontremos la libertad del sufrimiento. Necesitamos la sabiduría para eliminar estos pensamientos engañosos. Con la sabiduría podremos eliminarlos totalmente.
Las enseñanzas de Buda son una presentación totalmente científica sobre la causa y el efecto del sufrimiento.

3. Ser como una vasija agrietada. ¿Cuál es la falta de esta vasija? Que no retiene lo que se vierte en su interior. Quizás tenemos una mente receptiva, humilde y una buena motivación, pero se nos olvida lo que hemos apendido. Necesitamos recordar, guardar la sabiduría, usar nuestra memoria. Es fácil olvidar la sabiduría y no aplicarla en nuestra vida.
Así que cada vez que escuchemos enseñanzas, que leamos libros de Dharma podemos comprobar cómo está nuestra mente. ¿Está presente, enfocada? ¿Mi actitud es buena, es humilde? ¿Tengo un anhelo profundo de sanar, de adquirir sabiduría? Reconocemos cada palabra como sabiduría de Buda que nos está hablando, sanadora. Paramos y reflexionamos, intentamos llevar al corazón la esencia de lo que acabamos de leer. Cada vez que tenemos un sentimiento especial paramos y lo retenemos.
Luego es necesario convertir esta sabiduría surgida de la escucha en sabiduría que surge de la contemplación. Esto implica aplicarla a la experiencia de la vida. Nos preguntamos: ¿Es cierto? ¿Tiene sentido? ¿Lo puedo aplicar? ¿Concuerda con las experiencias que he tenido en mi vida? Buda nos dice que tenemos que contrastar las enseñanzas con nuestra vida, con nuestras experiencias. Tenemos que analizarlo, comprobar que es totalmente lógico.
No podemos generar la sabiduría que surge de la contemplación si primero no hemos escuchado. La sabiduría nos muestra verdades ocultas, algo que no vemos con los ojos ordinarios, que no podemos experimentar con una mente ordinaria.
Con la contemplación, podemos encontrar el objeto con el que generar la sabiduría que surge de la meditación, el objeto con el que debemos mezclar nuestra mente para sostener esta experiencia de sabiduría. La sabiduría de la contemplación es conceptual, viene de nuestro intelecto pero no basta para eliminar los engaños profundos. Es una medicina temporal. Al meditar y enfocarnos de manera convergente adquirimos una experiencia más profunda, nos sumergimos en la sabiduría y la llevamos a nuestro corazón, donde sí tendrá el poder de transformar nuestra vida.
Gracias por intentar mejorarte como persona. Gracias por meditar.
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