¿QUIERES SER AFORTUNADO?
En el libro Transforma tu vida, el Venerable Gueshe Kelsang Gyatso utiliza un ejemplo sencillo pero a la vez muy esclarecedor para demostrar que el valor de un objeto no es una cualidad intrínseca del mismo sino que depende de las necesidades y deseos de cada ser; Imagina que le damos a elegir a un perrito entre un diamante y un hueso. ¿Qué te parece que elegiría? Lo más probable es que elija el hueso porque para él un diamante no tiene ningún valor. El perrito ve el diamante y piensa que no lo necesita para nada en absoluto.
Por lo tanto, el valor que le demos a las cosas dependerá de nuestras necesidades y nuestros deseos. Esta relación ha sido muy estudiada por economistas, empresarios, publicistas... Saben que la mejor manera de que valoremos un determinado producto es generar en nosotros el deseo y/o la necesidad de tenerlo.
Ahora, si nos dieran a elegir entre un montón de diamantes y realizaciones espirituales -como las mentes de amor, compasión, sabiduría o cualidades internas como la generosidad, la paciencia...- ¿qué elegiríamos? Muchas personas probablemente elegirían el dinero porque desconocen el gran valor de las realizaciones espirituales, del mismo modo que el perrito desconoce el gran valor del diamante.
Las cosas son importantes o no desde el punto de vista de lo que nos aportan. Por ejemplo, desde el punto de vista de mantener nuestra vida, la comida es importante. Todos sabemos que si no comemos, no respiramos, no bebemos, no dormimos, vamos a morir. Necesitamos comer, necesitamos ciertas condiciones para mantener nuestro cuerpo sano. Esto está muy claro. Pero, desde el punto de vista de disfrutar de felicidad estable, pura y duradera, ¿qué es lo que necesitamos? Tenemos que darnos una respuesta clara, lógica, que funcione. Por lo tanto, para lograr la felicidad que tanto deseo desde lo más profundo de mi corazón, ¿qué es lo que tiene valor? Si ahora respondemos: -la comida-, esta respuesta no nos sirve. La comida no tiene el poder de hacernos felices en todo momento, e incluso puede ser la causa de enfermar o morir. Además, cuanto más comemos no somos cada vez más felices. Lo mismo podría decirse del dinero, de la buena reputación, de viajar, de las relaciones y demás placeres. ¿Por qué hay personas ricas, que viajan, que tienen buena reputación, fama... y no son felices? No es una respuesta válida. No funciona. Por lo tanto, no es extraño que si esperamos que sean estas cosas las que nos ofrezcan la felicidad estable que deseamos, nos decepcionemos una y otra vez.
Desde el punto de vista de lograr felicidad estable y duradera, las realizaciones espirituales que se logran al poner en práctica las enseñanzas de Buda, son lo que posee más valor porque son el método científico para cumplir este deseo. Eso no significa que debamos pensar que es lo único, que si las practicamos debamos sentirnos orgullosos, sino que simplemente comprendemos que poseen un valor incalculable.
Si, por ejemplo, comprendemos el gran valor que poseen las cualidades de la mente de Buda, de forma fácil las admiraremos y de forma natural desearemos seguir su ejemplo. Con la meditación podemos aprender a buscar joyas internas en nuestra propia mente siguiendo las instrucciones correctas. Por ejemplo, podemos encontrar en nuestro interior la joya de la mente que considera a todos los seres como objetos supremos, es decir, que piensa que los demás poseen un gran valor, un valor incalculable. Por lo general, no pensamos que los demás sean tan valiosos y tampoco pensamos que poseer esta mente que los considera así tenga tantísimo valor. Por eso, para encontrar esta riqueza interna debemos seguir razonamientos especiales, diferentes.

Para la persona que valora las realizaciones espirituales los demás son más valiosos que un universo lleno de diamantes. ¿Cómo es posible? Porque los demás le ofrecen la posibilidad de desarrollar estas cualidades internas, en cambio, un universo lleno de joyas no le puede beneficiar de este modo. Si lo analizamos detenidamente, ¿cómo vamos a cultivar el amor si no tenemos a nadie a quien amar?, ¿cómo podemos practicar la generosidad si no tenemos a nadie a quien dar o cultivar la paciencia si nadie nos perjudica? Al relacionarnos con los demás podemos mejorar nuestras cualidades espirituales y de esta manera acercarnos cada vez más a colmar todos nuestros deseos.
Normalmente esta no es nuestra manera habitual de pensar por eso tenemos que conducir nuestra mente a buscar esta joya en nuestro corazón. Cuando la encontramos tenemos que intentar sostenerla en meditación y durante nuestra vida diaria. Se nos caerá y tendremos que volver a buscarla una y otra vez hasta que surja de forma natural. Por esto es importante conocer el recorrido de razonamientos correctos que tenemos que seguir para encontrarla.
Así, sería maravilloso comprender que las realizaciones espirituales son nuestra verdadera riqueza, nuestra riqueza interior, porque nos ayudan en cualquier situación y son lo único que podemos llevar con nosotros a cualquier lugar, incluso a las próximas vidas. Con esta comprensión las valoraremos, las desearemos y pondremos energía en mejorarlas.
Las personas que encuentran las enseñanzas de Buda, la joya del Dharma, las valoran y por lo tanto intentan ponerlas en práctica, son y se sienten muy afortunados.
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Para empezar bien el año:
Guiado por guen Rabjor.
Para disfrutar de una vida feliz y significativa necesitamos paz mental. Si tenemos una mente apacible, seremos felices en todo momento, aunque las condiciones externas sean adversas.De lo dicho se deduce que si deseamos disfrutar de felicidad duradera, hemos de adquirir y mantener una experiencia especial de paz interior.
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