La práctica del dharma.

Estaba con un viejo amigo que hacía tiempo que no se pasaba por el centro, en Déu i Mata.
Entonces llegó R. Se saludaron, charlamos un rato. Nos despedimos.
Al día siguiente recibí un comentario de mi amigo en su email:

Qué linda humanidad rezumaba ayer R.! Supongo que siempre es así, hacía tiempo que no lo veía.

Le respondí:

Sí, R. siempre rezuma humanidad. Y L. cada vez más parece una hermana pequeña de Tara. Y J. un bálsamo de aceite -puedo observar su paciencia de santo a veces, cuando me ayuda en la secretaría-, con la sonrisa continua en sus ojos claros. Y R. está de un suave amoroso y firme a la vez, todo tan claro en su enseñanza y en su ejemplo... Para qué seguir. Es un buen grupillo.


No se trata de adular a nadie ni de inflar su orgullo o su EP.
De hecho, tengo plena confianza en que, de oírlo, lo dejarían pasar, sin engancharse.
Se trata
de celebrar que, en tu vida personal, seas un ejemplo, un modelo, una manifestación
de la práctica
del dharma.
De celebrar (regocijarnos) en tu coherencia.
No sólo por tu propio beneficio personal
y el beneficio de los demás que se nutren de tu práctica,
(que crecen también con tu práctica)
sino, también (como insiste Kunsang una y otra vez), porque se lo debemos al dharma
que tanto nos ha dado.
Porque el tesoro del dharma
(la felicidad, la alegría, la sabiduría que te regala)
no puede pararse en ti
sino que tiene que seguir proyectándose
más y más,
hasta que llegue a todos los seres del mundo, de todos los mundos.

Y todo empieza en tu ejemplo personal.

En tu práctica del dharma.


Comentarios

  1. Que precioso!

    Me alegra el corazon...
    Con carinho,
    Thais

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  2. Qué amor, Thais, encontrarte por aquí.
    Cómo me gustaría verte, hermana pequeña
    -o mayor, según como se mire, por tu preciosa y profunda práctica.

    Un abrazo muy muy fuerte y tierno a la vez.


    Marié.

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