Cuando sometemos a prueba las fuentes de felicidad...👀

Cuando sometemos a prueba las fuentes de felicidad...👀

 

Durante el confinamiento, mi cita diaria preferida tenía lugar a las seis y media de la tarde y consistía en seguir los retos que el Centro de Meditación Kadampa nos iba proponiendo a través de internet. Desde casa y durante todas esas semanas de encierro, me conectaba cada tarde para escuchar a los maestros del centro, relajarme y entrar en el mundo de la meditación budista.

Actualmente sigo haciéndolo cada tarde (en directo o en diferido). Porque, aunque existe la posibilidad de asistir presencialmente al Centro de Calle Girona, 102, por motivos logísticos y familiares sigo sentándome en mi rincón de meditación y ante la pantalla del ordenador.

 

Hoy me gustaría comentaros la primera clase de uno de esos retos que empezó el 13 de Mayo y que se llamaba ‘Confia en ti. Tu puedes ser feliz’. La maestra, guen Lochani, impartía la primera clase de este reto, desde el templo de la Masía, cerquita de Montserrat. Y yo ahora quisiera compartir con todos vosotros las reflexiones que ella nos hacía al principio de esa clase. ¿Qué es la felicidad? Se preguntaba y nos preguntaba. La felicidad es una experiencia, es una sensación de bienestar. ¿Y qué la produce, cuál es la causa de esa experiencia? Porque no estamos buscando ratitos de bienestar, queremos ser felices siempre. Y como dice el Venerable Gueshe Kelsang Gyatso en su libro ‘Espejo del Dharma’: “aunque por lo general deseamos ser felices en todo momento, incluso cuando dormimos, no sabemos cómo conseguirlo”.

Para que la felicidad fuera una experiencia de bienestar continua debería reunir estos tres

factores:

• Que no se gaste

• Que no nos canse

• Que no nos dé problemas

Y partiendo de estas premisas, guen Lochani procedió a analizar los objetos habituales que

solemos considerar causas de felicidad.

+ El dinero: ¿se gasta? Sí que se gasta. ¿Cansa? Puede que no canse. Pero ¿nos da problemas?

Sí que da problemas.

+ La reputación. La buena reputación puede que no canse. Pero conseguirla o mantenerla si

que trae problemas y preocupaciones. Y también se gasta. Debes preocuparte en mantenerla.

+ Las relaciones amorosas o afectivas. Sí que se gastan, sí que cansan y sí que dan problemas.

+ Las vacaciones: sí que se gastan, a veces cansan y a menudo dan problemas.

+ Las relaciones sexuales ¿se gastan, cansan? Parece que sí. Y ¿nos da problemas? Pues parece

que también.

+ La comida: ¿se gasta? Si, pasa muy rápido la comida. Y también cansa. Y a menudo nos da

problemas de salud.

Se preguntaba entonces la maestra. ¿Qué nos queda entonces como fuente de felicidad verdadera y continua? ¿Hay algún otro objeto que pudiéramos considerar verdadera causa de felicidad, algo que pase este test?

¿Qué hay de la paz interior? Si le hacemos el mismo análisis, nos preguntamos: ¿se gasta? La paz interior no se gasta porque es inagotable. ¿Y cansa, llegas a cansarte de la paz interior? No te cansas nunca de la paz interior. Y por último, ¿te trae algún problema o preocupación? La respuesta vuelve a ser no. Guen Lochani concluía en este inicio de la clase que la paz interior es la verdadera causa de la felicidad porque nos permite disfrutar, de manera continua, de una sensación muy agradable de bienestar. Siempre que tenemos paz somos felices. Pero cuando no tenemos paz, no podemos disfrutar de nada, ni siquiera temporalmente.

¿Y dónde hay paz, dónde se puede encontrar, se puede comprar?

Pues resulta que ya la tenemos dentro de nosotros mismos. La paz interior, como su designación nos indica, está dentro de nosotros. Es la verdadera naturaleza de nuestra mente, aguardando a que podamos conectar con ella y disfrutarla.

 

Pero tenemos algunos obstáculos que nos dificultan el acceso. La buena noticia es que hay un método que nos ayuda a superarlos y vencerlos. Aunque eso será tema de otro día, si te animas a seguir leyendo.




Gracias y cuida tu paz. Confía en ti.💙💚💛

DM, estudiante del Programa Fundamental.

(28/9/2020)

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