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Al meditar aprendemos a ser felices en todo momento, o dicho de otro modo, la meditación es un entrenamiento mental con el que lograr mantener una mente siempre feliz. (Aquí nos referimos a la felicidad auténtica que proviene de una mente apacible y positiva, no a la felicidad artificial, esa especie de excitación que se nutre del apego a las sensaciones agradables -y efímeras por cierto-, y que tarde o temprano nos acaba decepcionando.)
La palabra tibetana para la meditación, "gom", literalmente significa "familiarizarse" - por lo que al meditar lo que hacemos es familiarizarnos con modos beneficiosos de considerarnos a nosotros mismos y a los demás, con modos constructivos de mirar el mundo. Por supuesto, necesitamos entrenarnos en las sesiones formales dejando a un lado todas las demás actividades, pero también, -y por suerte para nosotros, habitantes de esta vida loca sin tiempo- podemos aprender a mantener una actitud positiva durante todo el día transformando las actividades diarias en oportunidades para mejorar. No es necesario pasar horas y horas sentados en el cojín o tener un poder de concentración increíble para ir, poco a poco, familiarizándonos con actitudes positivas y apacibles, sino que lo más importante es hacernos cada vez más conscientes de nuestra mente e ir comprobando que mantenemos en nuestro interior un espacio de paz. Para mantener esta sensación de paz, primero tenemos que sentirla, saber cómo es, cómo encontrarla. Para eso necesitamos aprender a meditar correctamente.
En definitiva, adquirir la habilidad de hacernos felices en todo momento, es la función principal de meditar. De este modo podemos ayudar a los demás a lograr lo mismo.
Una buena idea es, por ejemplo, levantarse diez o quince minutos antes, para poder meditar antes de empezar el día: generar una sensación especial de paz y luego intentar mantenerla... poco a poco, con los años, vamos adquiriendo un bagaje enorme de experiencias y comprensiones que siempre están ahí para que las podamos utilizar.
Es muy eficaz comenzar cada sesión de meditación simplemente conectando con una mente feliz con la que ya estemos familiarizados. Un método muy poderoso es pensar en Buda, invitarlo a nuestro corazón e imaginar que nuestra mente y su mente se funden como un pequeño arroyo que desemboca en la inmensidad del océano, como agua vertida en agua, e intentar sentirnos totalmente inmersos en este océano de paz.Otro método muy poderoso para mantener una mente feliz es generar un buen corazón, un corazón lleno de amor, porque tras el amor puro está garantizada la sensación de felicidad. En realidad, ya tenemos la semilla del amor universal en nuestro corazón. Solo tenemos que regarla. Por ejemplo, piensa en alguien a quien ya estimes. Puede ser cualquier persona -tu madre, tu mejor amigo, tu pareja...- Piensa en lo mucho que te gustaría que esa persona fuera feliz. Date permiso para dejar que surja un corazón cálido y e identifícate con él pensando: Este es mi potencial de amor universal, de paz ilimitada. Todas mis perturbaciones mentales, todo el enfado, la depresión... son como nubes en el cielo de mi mente, no son el cielo en sí, no forman parte intrínseca de mi mente.”.
En otras palabras, usa lo que ya tienes dentro como punto de partida, que es mucho. No sientas que los resultados que buscas están en otro lugar. Esa manera de meditar llena de expectativas no es divertida y tarde o temprano te cansarás, ya que es como tratar de navegar hacia un horizonte cada vez más lejano.
¿Cómo podemos mantener una mente feliz cuando estamos muy ocupados? Usemos la siguiente analogía: sacar un perro a pasear. Cuando sacas a un perro a pasear, la parte principal de tu atención está puesta en caminar, disfrutar del paisaje y llegar a donde tienes que ir, pero una parte de su mente está siempre al tanto de lo que el perro está haciendo. Quizás tengas que evitar que el perro destruya las flores del jardín de tu vecino. De la misma manera, en nuestra vida cotidiana tenemos que centrarnos en lo que hay que hacer, en el trabajo y en las demás tareas, pero con una parte de nuestra atención nos aseguramos de que nuestra mente se mantiene feliz, y si no, intentamos aplicar algún método que hayamos aprendido para recuperar nuestra sensación de paz.Los grandes maestros kadampa, famosos por su capacidad de transformar hasta las circunstancias más difíciles en oportunidades, aconsejaban: "Confía siempre en una mente feliz",
Al terminar el día, por muy ocupado que estés, dedica un momento a preguntarte: "¿Soy feliz?"
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Gracias por intentar mejorarte como persona. Gracias por meditar.
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Disfruta de los beneficios de la meditación.
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