Meditación para gente ocupada
Mejorar nuestra capacidad de mantener una mente feliz en todo momento, siempre es una magnífica resolución, pero más que nunca ahora, antes de que se nos venga encima la rutina. Si nuestra paz mental depende de que todas las circunstancias sean perfectas, de que todas las personas que nos rodean sean, hagan y digan exactamente lo que deseamos... está claro que no vamos a poder disfrutar de felicidad estable y duradera. Bueno, aunque no funciona, lo seguimos intentando una y otra vez, y nos acabamos decepcionando una y otra vez. Solo vamos a conseguir ser felices en todo momento aprendiendo a controlar nuestra mente de forma que podamos mantener actitudes siempre positivas, sabias y llenas de amor.

En esto nos puede ayudar muchísimo la meditación porque el objetivo principal de meditar es familiarizarse con estas actitudes que nos llenan de paz interior y entusiasmo, que nos embellecen con buenas cualidades y nos convierten en mejores personas. Este adiestramiento debe ir llenando todas nuestras actividades, puesto que no hay ni un solo momento en el que no deseemos experimentar felicidad. La vida es corta, el tiempo pasa muy rápido... pero la meditación nos ayuda tanto a aprovechar al máximo el presente como a prepararnos para el futuro.
Cuando nos atacan los pensamientos destructivos o las emociones negativas nuestra mente se agita. Es como si de pronto estuviéramos en medio de un inmenso océano turbulento y sin límites. No tenemos perspectiva, nos sentimos amenazados, confusos o desorientados. Parece como si tuviéramos que gastar un montón de energía simplemente para mantenernos a flote. Pero si lográramos parar el viento de los pensamientos descontrolados nos sentiríamos como en un lago inmenso de agua clara, limpia y apacible.

Una de las principales razones por la que las personas recurren a la meditación es para aliviar el estrés. Quieren encontrar una manera de quitarse de encima la ansiedad u otras sensaciones desagradables que parecen estar invadiendo sus vidas de forma a veces explicable otras inexplicable. Están hartos de estar hartos. Está claro que el estrés no nos deja ser felices. Cuando estamos estresados nos parecemos un poco a esos hámters que corren y corren entro de una rueda que solo gira pero que no avanza. No importa lo mucho que nos esforzamos por resolver el problema que nos está produciendo estrés. Nunca parece mejorar. Podemos llegar a estar tan quemados que dejamos de ser productivos y amables.

Cuando nos sentimos estresados, vemos el estrés como algo que nos está sucediendo a nosotros y no como algo que estamos produciendo: "¡Mi situación es tan estresante! ¡Esa persona tan egoísta, me causa tanto estrés! Mis vecinos hacen un ruido espantoso, ¡es insoportable! ¡Me estresan! Esto empeora todavía más la situación porque sentimos que el estrés es algo que viene de fuera, lo sentimos como algo externo a la mente.... Sin embargo, el estrés proviene de una manera conflictiva de responder a la situación que nos causa estrés. Por ejemplo, dos personas pueden estar en el mismo atasco de tráfico y una puede estar muy tranquila y la otra estar totalmente crispada. Si cada vez reaccionamos a las situaciones difíciles de una manera conflictiva, el estrés se va acumulando, nos conduce a la infelicidad y a una creciente sensación de incapacidad de enfrentarnos a los problemas.
No es necesario ser un gran meditador para descubrir nuestro potencial.
Aunque sólo seamos capaces de permanecer concentrados en la respiración durante tres rondas consecutivas, nuestra mente ya se siente un poco más tranquila que antes. Si nos damos permiso para sentir esta paz, para saborearla, para disfrutar de ella, vamos a descubrir que la verdadera naturaleza de nuestra mente es apacible. Son las perturbaciones mentales las que nos producen sensaciones desagradables.
Vuelta al trabajo.
Cuando surges de la meditación, te sientes mucho más preparado para enfrentarte a lo que viene después. Es increíble cómo se elimina el agotamiento de una forma rápida. Cuando estamos felices, nos comprometemos de forma natural con el mundo, deseamos involucrarnos, somos mucho más eficientes y amables. Nos convertimos en la persona que deseamos ser: una persona feliz.

En esto nos puede ayudar muchísimo la meditación porque el objetivo principal de meditar es familiarizarse con estas actitudes que nos llenan de paz interior y entusiasmo, que nos embellecen con buenas cualidades y nos convierten en mejores personas. Este adiestramiento debe ir llenando todas nuestras actividades, puesto que no hay ni un solo momento en el que no deseemos experimentar felicidad. La vida es corta, el tiempo pasa muy rápido... pero la meditación nos ayuda tanto a aprovechar al máximo el presente como a prepararnos para el futuro.
Cuando nos atacan los pensamientos destructivos o las emociones negativas nuestra mente se agita. Es como si de pronto estuviéramos en medio de un inmenso océano turbulento y sin límites. No tenemos perspectiva, nos sentimos amenazados, confusos o desorientados. Parece como si tuviéramos que gastar un montón de energía simplemente para mantenernos a flote. Pero si lográramos parar el viento de los pensamientos descontrolados nos sentiríamos como en un lago inmenso de agua clara, limpia y apacible.

Una de las principales razones por la que las personas recurren a la meditación es para aliviar el estrés. Quieren encontrar una manera de quitarse de encima la ansiedad u otras sensaciones desagradables que parecen estar invadiendo sus vidas de forma a veces explicable otras inexplicable. Están hartos de estar hartos. Está claro que el estrés no nos deja ser felices. Cuando estamos estresados nos parecemos un poco a esos hámters que corren y corren entro de una rueda que solo gira pero que no avanza. No importa lo mucho que nos esforzamos por resolver el problema que nos está produciendo estrés. Nunca parece mejorar. Podemos llegar a estar tan quemados que dejamos de ser productivos y amables.

Cuando nos sentimos estresados, vemos el estrés como algo que nos está sucediendo a nosotros y no como algo que estamos produciendo: "¡Mi situación es tan estresante! ¡Esa persona tan egoísta, me causa tanto estrés! Mis vecinos hacen un ruido espantoso, ¡es insoportable! ¡Me estresan! Esto empeora todavía más la situación porque sentimos que el estrés es algo que viene de fuera, lo sentimos como algo externo a la mente.... Sin embargo, el estrés proviene de una manera conflictiva de responder a la situación que nos causa estrés. Por ejemplo, dos personas pueden estar en el mismo atasco de tráfico y una puede estar muy tranquila y la otra estar totalmente crispada. Si cada vez reaccionamos a las situaciones difíciles de una manera conflictiva, el estrés se va acumulando, nos conduce a la infelicidad y a una creciente sensación de incapacidad de enfrentarnos a los problemas.
No es necesario ser un gran meditador para descubrir nuestro potencial.
Aunque sólo seamos capaces de permanecer concentrados en la respiración durante tres rondas consecutivas, nuestra mente ya se siente un poco más tranquila que antes. Si nos damos permiso para sentir esta paz, para saborearla, para disfrutar de ella, vamos a descubrir que la verdadera naturaleza de nuestra mente es apacible. Son las perturbaciones mentales las que nos producen sensaciones desagradables.Vuelta al trabajo.
Cuando surges de la meditación, te sientes mucho más preparado para enfrentarte a lo que viene después. Es increíble cómo se elimina el agotamiento de una forma rápida. Cuando estamos felices, nos comprometemos de forma natural con el mundo, deseamos involucrarnos, somos mucho más eficientes y amables. Nos convertimos en la persona que deseamos ser: una persona feliz.


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