Claves para acabar con el estrés y el agotamiento


En todas partes hay personas que sufren de estrés crónico y agotamiento. Por estrés nos presionamos demasiado, queremos hacer más de lo hacemos y al final nos encontramos corriendo como en el vacío. Nos llegamos a sentir ineficientes, sin energía y como si no sirviéramos para nada. Algunas veces las personas enferman, las circunstancias les obligan a parar y esa no suele ser una experiencia fácil. Los efectos del estrés pueden durar años. Según estadísticas, el 43% de los adultos sufren problemas o enfermedades relacionados con el estrés. Incluso los niños están cada vez más estresados. El estrés está involucrado en seis de las principales causas de muerte, incluyendo enfermedades del corazón, pulmonares, cáncer, cirrosis hepática, el alcoholismo y otras adicciones. 

¿Tienes o tiene alguno de tus amigos algunos de los siguientes síntomas?
1. ¿Tienes que arrastrarte al trabajo y cuando vuelves a casa no te queda energía más que para quedarte hipnotizado delante de la tele o similar?
2. ¿Te has vuelto irritable, impaciente, crítico o cínico?
3. ¿Te sientes emocionalmente o físicamente exhausto?
4. ¿Te sientes desilusionado, descorazonado o insatisfecho con tu trabajo?
5. ¿Tienes síntomas inexplicables como dolores de cabeza, de espalda u otros problemas físicos?

Cuando estamos agotados también nos convertimos en una persona menos agradable. Nuestra tolerancia y flexibilidad disminuyen- queremos que todos hagan las cosas a nuestra manera ya que pensamos que eso hará nuestra vida más manejable.
A veces mantenemos a las personas a distancia como auto defensa pero luego nos sentimos aislados, como si todo el trabajo lo hiciéramos nosotros y nadie moviera un pie para ayudarnos.

Siempre hay algo que podemos hacer
Cuando nuestra mente se llena de pensamientos incontrolados y de emociones negativas es como si estuviéramos en medio de un inmenso océano agitado. Nos sentimos atrapados en las circunstancias, tratando de mantenernos a flote entre inmensas olas que nos atemorizan. No podemos ni imaginarnos en calma, rodeamos de una claridad y profundidad infinitas. Nos obsesionamos con la idea de que no tenemos tiempo. Nos identificamos tan fuertemente con esta situación que incluso pensamos que la situación es así, que nosotros somos así y que no hay nada que podamos hacer. Pero siempre hay algo que podamos hacer con nuestra mente.
Está claro: el estrés destruye nuestra felicidad. Lo sabemos o por lo menos lo intuimos, pero no sabemos cómo escapar de él. 

Resolviendo el problema
Por suerte este síndrome contraproducente puede evitarse. Si practicamos los consejos de Buda, podemos estar relajados y centrados, incluso en medio del trabajo más activo o de más responsabilidad. Podemos mantener un esfuerzo gozoso, el combustible que necesitamos tanto para el corto como el largo plazo, y sacar lo mejor de nosotros mismos y de los demás también. 


Identificarnos siempre con nuestro potencial

Una de las claves fundamentales es intentar mantenernos centrados, mantener un buen corazón e identificarnos con nuestros potenciales y no con nuestras limitaciones. 
Esto implica realizar al menos una pequeña práctica de meditación diaria, por muy ocupados o responsables que nos sintamos. Incluso diez a quince minutos en silencio antes de empezar a trabajar es inmensamente útil si lo hacemos correctamente. 
Un amigo decía: Mínimo 10 minutos al levantarse y 10 minutos al acostarse pero si sientes que no tienes tiempo, entonces... medita más ;-)

Aprovecha cualquier momento 

Podemos meditar en cualquier lugar y en cualquier momento. Podemos transformar nuestras actividades diarias en retos. Cada día, en cada situación, en cada encuentro podemos encontrar una oportunidad: ¡empieza la partida! ¡A ver cuánto tiempo soy capaz de mantener una actitud positiva, amable, alegre! A ver si soy capaz de eliminar todos los pensamientos negativos, chismosos, antipáticos, gruñones, ansiosos, preocupados... Podemos convertirnos en esa persona que nos gustaría tener siempre a nuestro lado: amable, relajada, respetuosa, llena de inspiración y buenos consejos. 

Subdivide el día 
Unos pocos descansos de meditación a lo largo del día puede ser la diferencia entre un día equilibrado, creativo y alegre y un día estresante y agotador. (¡Vete a meditar al baño si no hay otro lugar!) El avión, el metro o un amigo llegan tarde... ¡un momento perfecto para realizar una pequeña meditación, desengancharte de la situación y relajarte! 
Puedes comenzar con un poco de meditación en la respiración. Luego dedica un rato a disfrutar de la paz de la mente calmada. 

Date permiso para ser feliz
Esta es una parte importante: Tenemos que reconocer que esta paz es nuestra naturaleza de Buda. Esta pequeña paz nos muestra nuestro potencial de llegar experimentar gran paz y felicidad. No tenemos porqué estar atrapados en nuestra infelicidad o frustración. Podemos cambiar y nos identificamos con esto.
No es necesario ser un gran meditador para descubrir tu potencial. Aunque sólo seamos capaces de permanecer concentrados en la respiración durante tres rondas consecutivas, nuestra mente se siente un poco más tranquila que antes. Si nos damos permiso para sentir esta paz, para saborearla con una mente quieta, para disfrutar de ella, vamos a descubrir que la verdadera naturaleza de nuestra mente es apacible. Son solo las perturbaciones mentales o engaños lo que nos producen agitación.
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Disfruta de los beneficios de la meditación.  
meditarabcn.org



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