¿Cómo sabes que no estás soñando?
“El conocimiento de la vacuidad es
superior a todo otro conocimiento”.
Yhe Tsongkhapa, gran maestro budista
que vivió en el Tibet y difundió el budismo kadampa, afirmó de
este modo que no existe sabiduría superior a aquella que comprende y
conoce la vacuidad. Esto es así porque es un conocimiento que se
opone de manera directa a aquello que nos mantiene atrapados en el
samsara y que es el origen de todos nuestros problemas y
sufrimientos: la ignorancia del aferramiento propio.
Yhe Tsongkhapa nos anima a querer
escuchar enseñanzas, meditar y entender qué es la vacuidad. ¿Qué
mejor motivación podría haber? La sabiduría que comprende la
vacuidad nos libera para siempre de todo el sufrimiento. No
obstante, se trata de un conocimiento tan profundo que nos resulta
complicado de entender e incluso de aceptar. A veces nos desanimamos
o preferimos otras enseñanzas del budismo con las que conectamos con
más facilidad.
Pero la verdad es que no importa si al
principio nos parece difícil, no hay motivo para desanimarnos, sino
que simplemente necesitamos leer, escuchar, contemplar, sin prisa ni
agobios, para dejar que esta sabiduría que es tan especial vaya
entrando en nuestra mente de manera progresiva. Al principio tal vez
conseguimos una comprensión intelectual, en la que, por supuesto,
podremos ir mejorando y, con el tiempo, también, cierta experiencia
al recordar la vacuidad en la vida diaria. Solo con esta práctica de
retentiva mental descubriremos el efecto tan positivo que produce y
cómo nos ayuda a mantener la paz interior. ¡Esta experiencia será
el motor para seguir animados en avanzar y alcanzar realizaciones más
avanzadas!
¿Qué es la vacuidad?
La vacuidad es la forma en la que las
cosas, los fenómenos y las personas existen de verdad, que es
contraria al modo en que las percibimos.
La vacuidad es, por tanto, la
naturaleza verdadera de todo aquello que percibimos, y se dice que es
contraria al modo en que nos parece que existe porque todas las
apariencias que tenemos son engañosas. Debido a que nos engañan,
nos aferramos fuerte a ellas como si fueran reales y las
experimentamos con mucha intensidad, sufrimos y generamos
perturbaciones mentales que nos impiden disfrutar de felicidad.
¿Cómo percibimos
normalmente las cosas?
Percibimos el mundo como algo sólido y
real que existe fuera de nuestra mente. Ese mundo está ahí, y yo
con mi mente lo percibo y experimento.
Pensamos que los objetos y las personas
tienen características positivas o negativas por su propio lado, y
por tanto los clasificamos como agradables o desagradables. De igual
manera nos ocurre con todas las circunstancias que experimentamos:
pensamos que son favorables o desfavorables y en función de cómo se
nos de esa “suerte” nos sentimos contentos o generamos
frustración, enfado o insatisfacción. Dependemos de las situaciones
externas y por ello siempre estamos intentando cambiarlas para
sentirnos bien.
Si no es así, ¿de qué
modo existen las cosas?
¡Esta es la pregunta que puede cambiar
nuestra vida!
Las cosas, el mundo que percibimos, no
existen fuera de nuestra propia mente. Nuestra mente crea y proyecta
todo lo que percibimos y por eso, en función de cómo tenemos la
mente y de los pensamientos que permitimos aflorar en ella podemos
experimentar las cosas de una manera u otra. Es imprescindible
aprender a controlar la mente y a generar estados mentales positivos.
“Aunque los fenómenos aparecen
directamente ante nuestros sentidos como si tuvieran existencia
verdadera o inherente, en realidad carecen o son vacíos de este tipo
de existencia. Un libro, nuestro cuerpo, nuestros amigos, nosotros
mismos y todo el universo solo son, en realidad, apariencias
mentales, como los objetos que vemos en sueños.” Cómo
Transformar Tu Vida, Gueshe Kelsang Gyatso.
Buda explicó que las apariencias que
tenemos son como ilusiones, en función de nuestro karma tenemos
apariencias a las que nos aferramos con intensidad, como si
existieran de verdad y tuvieran gran importancia. Por eso sentimos
que todos nuestros problemas son tan importantes y reales, de la
misma manera que nos ocurre cuando soñamos. En el mundo de los
sueños también creemos que todo es real y nos relacionamos con esas
apariencias como si existieran realmente. Hasta que nos despertamos.
Buda significa
“ser despierto”, porque se ha despertado de la ignorancia que se
aferra a los fenómenos y las apariencias como si fueran reales.
Recordar la vacuidad suaviza increíblemente todas nuestras
experiencias, ya que recordamos que que no existen por su propio lado
sino que son proyecciones y apariencias, como espejismos que nos
engañan. Gracias a esta sabiduría eliminamos todo el drama de
nuestra vida y disfrutamos de paz y felicidad.
La vacuidad es una enseñanza de Buda
sutil y extensa. El fin de semana del 1 de junio tendremos la
oportunidad de profundizar en ella en este curso:
LA VIDA ES SUEÑO. La Gran Madre
Prajnaparamita. El Sutra del Corazón.
1-4 de junio 2018
Guiado por guen Gomchen, maestro del
Centro meditación kadampa de Londres, siguiendo la presentación del
Festival Internacional Kadampa de primavera 2018.
http://www.meditarabcn.org/retiros/especializados/retiro-postfestival-primavera/



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