¿En qué te refugias?
¿Qué
es el Refugio budista? Si buscamos en el diccionario, refugio
es un lugar que sirve para protegerse de un peligro, pero también la
protección o amparo que una persona encuentra en otra o en algo
librándola de un peligro.
Es en
esta segunda acepción que entendemos las enseñanzas del Dharma
sobre el Refugio, y es justo en eso en lo qué consiste esta preciosa
mente.
Durante
toda nuestra vida buscamos refugio, no solo para protegernos de
peligros sino también de cualquier malestar. Si algo tenemos claro
es que queremos ser felices y no sufrir, ¡no queremos experimentar
ninguna sensación desagradable! Esto es algo en lo que todos estamos
de acuerdo.
Ya de
pequeños buscábamos refugio y amparo en nuestros padres,
confiábamos en que velaban por nosotros y a su lado nos sentíamos
seguros. Si alguno de ellos nos llevaba de su mano, sentíamos que
nada malo nos podía ocurrir. Y con los años continuamente hemos ido
tras diferentes objetos, personas o deseos, siempre buscando aquello
con lo que “sin duda seremos felices”, como por ejemplo conseguir
ser la pareja de alguien que nos gusta, encontrar el trabajo de
nuestros sueños, tener éxito en nuestros negocios, o lucir la forma
física con la que estaremos atractivos en el verano. Para todo ello
invertimos esfuerzo y mucha energía, pero después jamás llegamos a
sentirnos plenamente satisfechos y acaban por surgir nuevas metas y
aspiraciones.
Incluso,
si lo pensamos bien, en un solo día buscamos refugio en varias y
diferentes cosas para apaciguar nuestro malestar. Por ejemplo, si
tenemos calor y sed, buscamos refugio en un refresco; si nos sentimos
cansados, buscamos un sofá para descansar; si llueve, nos
refugiamos en un paraguas; cuando nos sentimos tristes o queremos
divertirnos, llamamos a un amigo; calmamos nuestro estrés con clases
de yoga; etc, etc….. ¿Quién no se ha comido un dulce por
aburrimiento o ansiedad? Nos refugiamos constantemente, ¡necesitamos
amparo!
Lo que
ocurre es que la verdadera felicidad, que es duradera y estable, solo
es posible encontrarla en la paz interior o paz mental, siendo libres
de experimentar perturbaciones como el enfado, los celos, o el apego,
y dejando de tener percepciones distorsionadas de la realidad. Por lo
tanto todas esas condiciones externas no son un verdadero refugio
último y acaban por decepcionarnos.
Los
seres que han alcanzado la iluminación, es decir, la sabiduría
total que les permite experimentar felicidad en todo momento y ver
las cosas de la manera en que realmente existen, se denominan Budas.
Las enseñanzas que dieron y dan son el Dharma,
y los practicantes puros que han alcanzado realizaciones de estas
enseñanzas y que nos inspiran con su ejemplo, Sangha.
Estos tres se conocen como las Tres
Joyas – la Joya de Buda, la Joya del Dharma y la Joya de la Sangha
– y son verdaderos objetos de refugio.
Los
budistas reconocemos que las tres Joyas nunca nos decepcionan y que
son aquello que realmente nos puede proteger ahora y siempre. ¿De
qué manera? Siendo
conscientes de que, sin elección, vamos a tener que experimentar
miedos y sufrimientos, como los de las enfermedades, la vejez o la
muerte, y que estos continuaran en nuestras vidas futuras,
comprendemos que realmente necesitamos
adquirir sabiduría, cambiar nuestros puntos de vista y llevar a cabo
un método para que nuestra mente esté controlada y disfrute de paz.
Enseguida que ponemos en práctica las enseñanzas de Buda
comprobamos que funcionan y que cada vez estamos mejor. ¡Así que
confiamos en ellas para nuestro desarrollo!
La mente
de Refugio se basa en el reconocimiento de que necesitamos
protegernos y en la confianza o fe en Buda, el Dharma y la Sangha.
Con ella, surge en nosotros la firme determinación de practicar el
dharma, y poner esfuerzo en recorrer este camino interior, que es tan
significativo. ¡Es una mente muy poderosa e imprescindible para
poder avanzar y progresar!
Cuando
sientes de corazón la protección de las Tres Joyas, te sientes
especial y afortunado/a. Por fin has entrado en el camino correcto
para lograr el deseo de ser feliz para siempre, y entonces solo te
falta recorrerlo con alegría. Finalmente, nosotros podremos llegar a
convertirnos en un objeto de refugio para todos los seres. ¿Te
imaginas?
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Este fin de semana tenemos un retiro de meditación de la práctica de refugio:
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